sábado, 4 de junio de 2016

El Bosco en Madrid

Ya, sé que el fin de semana pasado estuvimos hablando de la exposición del V Centenario de El Bosco en el Museo del Prado, no voy a volver otra vez sobre el tema. Sólo quiero mostrar lo que se ha preparado en Madrid para acompañar este aniversario, aparte de la exposición en el Prado.

- El Bosco. La exposición del V Centenario (Museo del Prado, 31/05 - 11/09). Como ya dijimos el fin de semana anterior, se puede ver un gran número de obras originales traídas de muchos puntos del mundo, además de obras de seguidores posteriores.


- El Tríptico de los Encantados. Una pantomima bosquiana (Cómic, 15 euros). Una obra original de Max, un dibujante de cómics que ganó el Premio Nacional del Cómic en 2007. Lo que hace en esta obra es utilizar los personajes que El Bosco plasma en sus pinturas para construir una historia con cierto toque surrealista.



- El Bosco en El Escorial. V Centenario (Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, 19/3 - 1/11). Paralela a la exposición del Prado, en El Escorial se ha hecho otra exposición con algunas pocas obras originales, varias copias de sus discípulos o artistas posteriores, tapices, grabados, libros... tal y como estaban en El Escorial a finales del siglo XVI. Y es que, como ya hemos dicho en alguna ocasión, Felipe II llegó a reunir en El Escorial más de la mitad de la producción del artista flamenco.

 

- "Paisajes encontrados", de José Manuel Ballester (Museo Lázaro Galdiano, 19/5 - 11/9). Dejamos un poco de lado los óleos para acercarnos al montaje fotográfico. En esta exposición, Ballester ha "manipulado" obras de El Bosco, Goya y El Greco para eliminar a los personajes que pueblan las tablas y dejar únicamente el paisaje, con el objetivo de que podamos apreciar que el entorno en el que están inmersos es tan importante como el personaje en sí. Y así lo demuestra en el único lienzo de El Bosco que conserva el Museo Lázaro Galdiano ("San Juan Bautista en meditación"), donde ha hecho uno de sus montajes.

 
"Lugar para la meditación"

- El Bosco. El Jardín de los Sueños (Documental, estreno 9/06). Una obra cinematográfica sobre la más famosa pintura de El Bosco: "El Jardín de las Delicias". Cuenta con la participación de grandes figuras de muy distintos campos: conservadores, historiadores del arte, artistas, escritores, filósofos, psicólogos... Aquí dejo el tráiler.

https://www.youtube.com/watch?v=P0AHodcVwgY

domingo, 29 de mayo de 2016

500 años sin El Bosco

El próximo martes, 31 de mayo, se abre al público El Bosco. La exposición del V Centenario en el Museo del Prado. Es una ocasión irrepetible para disfrutar del extraordinario conjunto de ocho pinturas del artista que se conservan en España junto a excelentes obras procedentes de colecciones y museos de todo el mundo. Se trata del repertorio más completo de El Bosco, uno de los artistas más enigmáticos e influyentes del Renacimiento, que invita al público a adentrarse en su peculiar visión del mundo a través de un montaje expositivo espectacular que presenta exentos sus trípticos más relevantes para que se pueda contemplar tanto el anverso como el reverso.

 

El Bosco. La exposición del V Centenario se centra en las obras originales de este artista y se articula en siete secciones. La primera, "El Bosco & 's-Hertogenbosch", nos sitúa en la ciudad donde transcurrió su vida, (Bolduque para los españoles). Dado el carácter monográfico de la muestra, y ante la dificultad que plantea fijar su cronología, se ha distribuido su obra en seis secciones temáticas: Infancia y vida pública de Cristo, Los santos, Del Paraíso al Infierno, El Jardín de las Delicias, El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas, y La Pasión de Cristo.

     

La exposición incluye asimismo obras realizadas en el taller de El Bosco, o por seguidores a partir de originales perdidos. Otro grupo de obras, entre las que figuran pinturas, miniaturas, grabados a buril de Alart du Hameel, relieves de Adrien van Wesel y el manuscrito del Comentario de la pintura de Felipe de Guevara, permitirá entender mejor el ambiente en el que se gestaron las obras de El Bosco, la personalidad de alguno de sus clientes, como Engelbert III de Nassau, o la valoración que se hacía de la pintura en el siglo XV-XVI. Gracias al interés que mostró por El Bosco el monarca español Felipe II, España conserva el mayor conjunto de originales suyos y todos ellos figuran en la exposición (aunque actualmente sólo contamos con ocho piezas, en los tiempos de Felipe II en nuestro país se encontraban 26 obras del artista). El Prado, heredero de la Colección Real junto con Patrimonio Nacional, custodia seis obras entre las que destacan los trípticos de "El Jardín de las Delicias", la "Adoración de los magos" o "El carro de heno". A ella se suma "El camino del Calvario", de El Escorial. Una obra que, gracias a la generosidad de Patrimonio Nacional, se traslada desde la muestra El Bosco en el Escorial para unirse a la magna exposición en el Museo del Prado.

        

Lo mismo ocurre con el "San Juan Bautista en meditación", de la Fundación Lázaro Galdiano, uno de los mejores frutos del afán coleccionista de José Lázaro. Junto a estas obras, los préstamos procedentes de Lisboa, Londres, Berlín, Viena, Venecia, Rotterdam, París, Nueva York, Filadelfia o Washington, entre otras ciudades, hacen de esta muestra un acontecimiento único para sumergirse en el imaginario de uno de los pintores más fascinantes del arte universal. 

En previsión del extraordinario interés que puede despertar este acontecimiento expositivo, el Museo ha establecido una prolongación en el horario de apertura de la exposición (dos horas más de viernes a domingo) y recomienda la venta anticipada de entradas.

   

sábado, 14 de mayo de 2016

El espectáculo del Antiguo Testamento en el Arte (II)

Como dijimos el fin de semana pasado, continuamos con las representaciones artísticas del Nuevo Testamento. La mecánica a seguir es la misma: poniendo una imagen que no esté en el Museo del Prado y otra que sí esté. La entrada anterior terminó con el episodio de la lucha entre "Jacob y el ángel", de manera que retomamos desde ahí:

"El hallazgo de Moisés", de Frederick Goodall (1885). Galería de Arte de Auckland

"Moisés salvado de las aguas", de Veronés (1580). Museo del Prado, Madrid

"Moisés golpeando la roca", de Adriaen van de Venne (1625). Museo de Bellas Artes de Angers

"Moisés y el agua de la roca", de Juan Antonio de Frías y Escalante (1668). Museo del Prado, Madrid

"David y Goliat", de Caravaggio (1607). Instituto de Arte, Chicago

"David vencedor de Goliat", de Caravaggio (1600). Museo del Prado, Madrid

"Bethsabee", de Jean Léon Gérôme (1889). Museo del Louvre, París

"Bethsabé en el baño", de Luca Giordano (1698). Museo del Prado, Madrid

"Judith y Holofernes", de Caravaggio (1599). Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma

"Judith y Holofernes", de Tintoretto (1577). Museo del Prado, Madrid

Susanna and the Elders (1610), Artemisia Gentileschi.jpg
"Susana y los viejos", de Artemisia Gentileschi (1610). Castillo Weissenstein, Pommersfelden

"Susana y los viejos", de Guercino (1617). Museo del Prado, Madrid

Terminamos esta entrada con la historia de Susana y los viejos, contenida en el Libro de Daniel. No es que no haya más pinturas sobre el Antiguo Testamento (que haberlas, haylas), sino que no dispongo de tiempo y mi intención no es fatigarte. Si os han gustado estas dos entradas quizá el fin de semana que viene veamos algunas pinturas del Nuevo Testamento... no sé, ya veremos. ¡Hasta la próxima!

sábado, 7 de mayo de 2016

El espectáculo del Antiguo Testamento en el Arte (I)

La historia de la pintura occidental sencillamente no podría entenderse sin el cristianismo, en todas sus ramas. Las causas de tan sólido matrimonio entre el arte y la religión dan para una tesis, pero en un primer vistazo es evidente que si la segunda descubría en el arte un atractivo vehículo para su mensaje, éste no resultaba menos beneficiado al encontrar en la religión patrocinio y, no menos importante, inspiración. Raro es el pintor que de forma reiterada o al menos en algún momento de su carrera no haya querido retratar algún pasaje bíblico. Los ejemplos son innumerables, así que como una primera acotación nos vamos a centrar ahora en el Antiguo Testamento. La verdad es que no le falta de nada: crímenes espantosos, sexo salvaje, lluvias de azufre y fuego, fenómenos paranormales, venganzas, traiciones y sobre todo mucho espectáculo y efectos especiales. De manera que en la entrada de hoy va una pequeña selección de piezas. No habrá texto, pues poco hay que decir ante la maravilla. A riesgo de tirar piedras contra mi propio tejado, el arte es ante todo una herramienta para lo sensible. No está hecho para ser visto, sino para ser sentido. Así que aquí dejaré ya de hablar y me limitaré a mostrar a los lectores la selección de obras que he realizado. Primero pondré una que esté fuera del museo, para a continuación presentar otra que trate el mismo tema y que se conserva en el Museo del Prado. No sé, quizás sea interesante. Aquí os lo pongo, espero que disfrutéis.


  
"El nacimiento de Adán", de Miguel Ángel (1511). Capilla Sixtina, Roma


"El nacimiento de Adán". Pintura mural de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo 
(Siglo XIII). Museo del Prado, Madrid.

Adán y Eva de Friesz Othon
"Tentación (Adán y Eva)", de Friesz Othon (Siglo XX). 
Museo del Hermitage, San Petersburgo

(Clic para ampliar)
"Adán y Eva", de Tiziano (1550). Museo del Prado, Madrid

"Expulsión. Luna y luz de fuego", de Thomas Cole (1828). Museo Thyssen, Madrid

"Tríptico de la Redención: Adán y Eva expulsados del Paraíso" 
(1450). Museo del Prado, Madrid

"Caín y Abel", de Tintoretto (1552). Gallería de la Academia, Venecia

"Caín matando a Abel", de Frans Francken II (Siglos XVII). Museo del Prado, Madrid

"El despertar de la tristeza", de William A. Bouguereau (1888). 
Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

(Aquí me he permitido una licencia, puesto que en el Museo del Prado no hay ningún cuadro que refleje este momento. Pero es que, aunque en el Génesis no se hace mención tampoco a este instante, así imaginó Bouguereau a Adán y Eva expresando su duelo ante el cuerpo de su hijo Abel. Una escena con una gran carga emocional para el artista, quien había perdido a su propio hijo poco antes de pintar este lienzo, y que inevitablemente recuerda a La Piedad de Miguel Ángel.)

"El Diluvio", de Leon François Comerre (1890). Museo de Bellas Artes de Nantes

"El Diluvio Universal", de Jan Van Scorel (1530). Museo del Prado, Madrid

"La Torre de Babel", de Pieter Brueghel "el Viejo" (1563). 
Museo de Historia del Arte, Viena

"Construcción de la Torre de Babel", de Pieter Brueghel "el Joven" (1595).
Museo del Prado, Madrid

"La destrucción de Sodoma y Gomorra", de John Martin (1832).
Tate Gallery, Londres

"Lot y sus hijas", de Francesco Furini (1634). Museo del Prado, Madrid

"El sacrificio de Isaac", de Caravaggio (1603). Galería Uffizi, Florencia

"El sacrificio de Isaac", de Andrea del Sarto (1528). 
Museo del Prado, Madrid

"Jacob luchando con el ángel", de Alexander L. Leloir (1865).
Museo Roger-Quilliot, Clermont-Ferrand (Francia)

"Lucha de Jacob contra el ángel", de Luca Giordano 
(1694). Museo del Prado, Madrid


Terminamos esta primera entrada dedicada a las pinturas del Antiguo Testamento con la lucha que mantuvo el patriarca Jacob con "el ángel" (en ningún momento se desvela tal naturaleza), y tras esa lucha Jacob recibirá el nombre de Israel ("aquel que lucha contra Dios") y será el padre de las Doce Tribus. No quiero extenderme más porque tampoco dispongo de tiempo. Espero que los lectores hayan disfrutado con este pequeño repaso de los relatos veterotestamentarios, que seguiremos el fin de semana que viene. ¡Hasta entonces!

sábado, 30 de abril de 2016

Días de Danza y Noches de Brujas

Este fin de semana está teniendo tantos motivos dignos de celebración que no se me ha ocurrido en cuál podía centrarme, de manera que he hecho un pequeño mix. En primer lugar, el viernes se celebró el Día Internacional de la Danza, donde por primera vez en su historia el Museo del Prado tuvo participación directa. Ese mismo día por la mañana tuvo lugar una iniciativa de Margaret Jova (bailarina y coreógrafa) que sigue la estela de lo hecho en 2015, cuando se celebró un baile el 29 de abril frente al Guernica de Picasso en el Museo Reina Sofía. Faltaba el Museo del Prado, donde tantas obras tienen referencia directa o indirecta al arte terpsicoreo.

La jornada empezó con dos bailarines del Ballet de la Comunidad de Madrid que dirige Víctor Ullate y que interpretaron un fragmento de su coreografía Pastoral; los artistas Marlene Fuerte y Josué Ullate ofrecieron el dúo que simboliza el amor joven. La jornada la cerró María Pagés con su pieza Conciencia y deseo, sobre música de Rubén Levaniegos, una coreografía que narra la búsqueda del deseo como compromiso ético con la vida. Para Pagés, es una danza conceptual. La artista leyó el poema del bailarín y coreógrafo Lemi Ponifasio, ideado como mensaje del Día Internacional de la Danza y comisionado por la UNESCO. El lugar escogido para la ocasión parecía el ideal, casi escenográfico y muy teatral, que remitía tanto a la antigüedad clásica como a los teatros palladianos. La Sala de las Musas donde, sobre sus pedestales, están esas famosas ocho esculturas llenas de leyenda y belleza (a algunas de ellas les han cambiado la cabeza varias veces o arrancado el añadido de un brazo en tiempos del Barroco): proceden estas estatuas de la colección de la reina Cristina de Suecia y en origen son de la época del emperador Adriano, donde (se dice) decoraron un teatro. Euterpe, Talía, Calíope, Erato, Urania, Clío, Polimnia y Terpsícore volvían por unas horas con este acto a su origen decorativo inicial, ofreciendo un decorado perfecto para el baile, ya fuera de carácter contemporáneo como hace la compañía Kor'sia, clásico actual como hacen los bailarines de Ullate o de ballet flamenco moderno como ofrece María Pagés. 



"Danza de personajes mitológicos y aldeanos", de Rubens

Por su parte, el sábado se celebró la Noche de Walpurgis, una festividad que se celebra la noche del 30 de abril al 1 de mayo en grandes regiones de la Europa central y septentrional. También es conocida como la noche de brujas. El origen de esta festividad se encuentra en antiguas celebraciones paganas germanas, adorando e invocando a los dioses de la fertilidad la noche del 30 de abril. La tradición señala esta fecha como de transición de la primavera al verano, la festividad de Beltane en honor a Belenos, dios del fuego, prendiendo hogueras para renovar con el humo a los pueblos y sus habitantes. La festividad resultó adoptada en algunos puntos para uso de brujería; luego fue absorbida con la llegada del cristianismo, atribuyéndole vagos orígenes relacionados con un supuesto cumpleaños de Satanás.

En la antigua Roma, el mes de mayo estaba consagrado a los antepasados (maiores). Era un mes en el que toda Europa y Asia se creía que los aparecidos hacían sus incursiones entre los vivos. Durante la Antigüedad y la Edad Media, se perpetúa una gran prohibición: hay que evitar casarse en mayo porque durante ese período se corre el riesgo de contraer matrimonio con una aparecida o con una mujer embrujada del Otro Mundo. En la mitad septentrional de Europa estaba muy difundida la creencia de que una divinidad protegía a las brujas y que las reunía una vez al año en lo alto de una montaña. Estos concilios se confundían con los de seres míticos, y la fecha de reunión, "la noche de las calendas de mayo", está relacionada con las Walquirias de la mitología nórdica. Otro elemento de carácter mitológico es que se decía que las brujas salían de sus casas formando cortejos, lo que recuerda la creencia de que "en determinadas noches es posible oír los estrépitos que producen ejércitos misteriosos, cortejos de almas y espíritus, sobre todo en la época del solsticio de invierno". Con el devenir de los tiempos, la fecha aproximada de la celebración católica de la canonización de Santa Walpurgis (Valborg o Walburga) se trasladó del 25 de febrero (fecha de su nacimiento) al 1 de mayo, denominándose Noche de Walpurgis por coincidir la fecha de celebración con el día de Santa Walpurgis en el calendario sueco, debido a que el 1 de mayo de 870 d.C. fueron trasladadas sus reliquias. Para finalizar, un par de curiosidades: fue durante la Noche de Walpurgis de 1776 cuando Adam Weishaupt creó en los bosques bávaros a los Illuminati de Baviera. Y en uno de las escenas de la primera parte del Fausto de Goethe, Mefistófeles obliga a Fausto a presenciar una celebración de la Noche de Walpurgis en el monte Brocken.

  
  
"El Aquelarre", de Goya 

Y para terminar con esta entrada, pasada ya la Noche de Walpurgis se celebra este 1 de mayo el Día de la Madre, dedicado a todas las madres del mundo. Esta fiesta tiene su origen en la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, madre de los llamados dioses de primera generación (Deméter, Hestia, Hera, Poseidón, Hades y Zeus). Igualmente los romanos llamaron a esta festividad Hilaria cuando la adoptaron de los griegos. Se celebraba en el templo de Cibeles y durante tres días se realizaban ofrendas. Los católicos transformaron estas celebraciones para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús. Sin embargo, yo me voy a despedir hoy con otra madre, menos conocida, pero tanto o más importante que la propia Virgen. Se trata de Santa Ana, la madre de María y por lo tanto abuela de Jesús, que se dice que es la evolución de una deidad hispana. Aquí os dejo el lienzo de Murillo, que se conserva en el museo, titulado "Santa Ana enseñando a leer a la Virgen". Y con esta entrañable escena, nos despedimos. Ultreia!



sábado, 23 de abril de 2016

La Magna Mater Cibeles y sus leones

Buenos días y buen fin de semana a todos. Con motivo de una charla  sobre simbología en Madrid que tengo esta tarde, he decidido compartir con vosotros la historia de uno de los emblemas más conocidos de la capital: la "Fuente de Cibeles", obra de Ventura Rodríguez en 1782, conocida por los madrileños simplemente como "La Cibeles". La fuente representa a Cibeles, diosa de la Tierra, la agricultura y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones. La plaza donde está ubicada se llamó al principio Plaza de Madrid, y en el año 1900 tomó el nombre de Plaza de Castelar. En la actualidad está delimitada por los grandes edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente de la Alcaldía de Madrid) y Banco de España. Lo curioso es que cada uno de estos edificios pertenece a un barrio distinto de Madrid.

    Fuente de Cibeles - 04.jpg


¿Quién es Cibeles? Originalmente una diosa frigia, Cibeles era la diosa Madre Tierra que fue adorada en Anatolia desde el neolítico. Como la Gea griega o su equivalente minoica Rea, Cibeles era la personificación de la tierra fértil, diosa de las cavernas y de las montañas, murallas y fortalezas, de la Naturaleza y los animales (especialmente leones y abejas). Su título de "Señora de los Animales", que también porta su equivalente minoica, revela sus arcaicas raíces paleolíticas. Es una deidad de vida, muerte y resurrección, siendo una de las diosas principales de los cultos del Oriente Próximo. 

Se la representa con vestimentas frigias y una corona con forma de muralla. Porta las llaves que dan acceso a todas las riquezas de la Tierra. Monta en un carro que simboliza la superioridad de la Diosa Madre, a la que se subordinan incluso los poderosos leones que tiran del carro. La leyenda, relatada por Ovidio en Las Metamorfosis (X, 570-704) relaciona a las bestias con una singular pareja mitológica: Hipómenes (Melanión, en otras versiones) y Atalanta. Era ésta una princesa frigia tan bella que todos los príncipes de los países vecinos la pretendían. Atalanta no quería casarse - reflejando el arquetipo mitológico de mujer independiente, en contra de lo normal en la época - pero su padre la obligaba constantemente a tomar un esposo. Finalmente, para que su padre la dejase en paz, Atalanta aceptó a casarse con uno de los príncipes... si conseguía vencerla en una carrera. Se dice que Atalanta era descendiente del pueblo de las amazonas, pues no había nada ni nadie que pudiese competir con su velocidad. La princesa derrotó a todos los príncipes que aceptaron el desafío y les cortó la cabeza. Hipómenes, por su parte, era un joven pastor que estaba enamorado de Atalanta, pero sabía que nunca podría vencerla en una carrera. Sin embargo, como a menudo ocurre con los héroes laureados de la mitología griega, una divinidad acudió en su ayuda. Concretamente la diosa Atenea, deidad de la sabiduría, quien dio a Hipómenes un cesto de manzanas de oro y le dijo que las fuese arrojando tras él a lo largo de la carrera. Así lo hizo el pastor: cuando empezó la carrera, Hipómenes arrojó una manzana de oro al suelo, llamando la atención de Atalanta que se detuvo para recogerla y admirarla. Al emprender de nuevo la carrera y estar a punto de sobrepasar a Hipómenes, éste arrojó otra manzana y Atalanta se detuvo de nuevo a recogerla. Fue así como la princesa frigia perdió la carrera y tuvo que cumplir su promesa, casándose con Hipómenes. El mito finaliza con la unión impía de los amantes dentro del templo - recinto sagrado - dedicado a la diosa Atenea, quien además era la diosa de la virginidad. Al ver profanado su santuario, la diosa se enfurece y como castigo los metamorfosea en leones - ambos macho, por cierto -. Sin embargo, la diosa Cibeles se apiada de ellos y los acoge bajo su protección, unciéndolos a su carro. Ésos son los leones que podemos ver en la fuente de Cibeles y ésta es la historia que representa magníficamente el artista italiano Guido Reni en su obra "Hipómenes y Atalanta", conservada en el Museo del Prado.
     

Para terminar, mencionar que en los panteones griego y romano, la diosa Cibeles es identificada con Rea, esposa de Crono (Saturno) y madre de los principales dioses del panteón: Hestia (Vesta), Deméter (Ceres), Hera (Juno), Hades (Plutón), Poseidón (Neptuno) y Zeus (Júpiter). De acuerdo con la mitología griega, Cibeles rescató al dios Dionisos de su peregrinaje por el desierto, lo curó de su locura y lo inició en sus Misterios... ya hablaremos de este dios en otra ocasión, pues merece un comentario aparte.

"Triunfo de Baco y Ariadna" (detalle), de Carracci